La limpieza es una parte básica del cuidado facial. No necesitas diez productos ni perseguir la sensación de piel completamente desengrasada: el objetivo es retirar suciedad y restos de cosméticos sin irritar.

1. Empieza con un limpiador suave

Elige una fórmula que tu piel tolere bien. Utiliza agua tibia, masajea con suavidad y evita frotar de forma agresiva.

2. ¿Necesitas doble limpieza?

Puede resultar útil cuando llevas maquillaje resistente o protector solar difícil de retirar. No es una obligación universal: si una limpieza suave funciona para ti, puede ser suficiente.

3. Hidrata después

Tras la limpieza, utiliza una hidratante adecuada para tu piel. Por la mañana completa la rutina con fotoprotección de amplio espectro.

Errores que conviene evitar

Nota editorial: Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si sufres irritación persistente, consulta con dermatología.